Alma Zen

¿La planta con el mayor potencial medicinal en el planeta?

Por milenios el Cannabis se ha considerado como una poderosa medicina, su uso se encuentra registrado desde la antigua China aproximadamente 2.737 A.C, todas las culturas de oriente y las medicinas tradicionales ayurvédicas de las que tenemos referencia hasta hoy.

Empecemos por definir algunos aspectos relevantes que tienen que ver directamente con el objeto de nuestro blog y es: definir que el cannabis posee el mayor potencial médico que cualquier otra planta. Por tanto, cuando hablamos del cannabis medicinal no lo podemos definir con una variedad o característica en particular.

Entonces, podemos decir que el cannabis medicinal es todo tipo de cannabis que contiene una cantidad efectiva de cannabinoides que pueda ser considerada medicinal si se utiliza con este objetivo, algo que es muy importante es aclarar que la fisiología de cada persona varía ligeramente y esto hace que la experiencia del uso medicinal del cannabis también presente diferencias particulares para cada individuo.

Así que con estas premisas vamos a determinar cómo elegir la variedad más adecuada valiéndonos de la información que nos proporcionan la mayoría de los bancos de semillas como: genética, contenido de cannabinoides (THC y CBD), tipo de semilla, y tiempo de cultivo.

En este artículo hablaremos solamente de las semillas certificadas producidas por bancos de semillas y por tanto descartamos las semillas regulares que se obtienen de nuestras propias flores.

aceite cannabis

Según su Genética: Índica o Sativa

Anteriormente, se clasificaban las plantas de cannabis como Indica o Sativa para referirse a la morfología de la planta y su origen geográfico. Actualmente, la gran mayoría de las plantas de cannabis son híbridas resultantes de la selección, el cruce de los breeders y bancos de semillas, utilizando la etiqueta de Indica o Sativa como referencia al efecto que producirá al momento de su consumo.

A las variedades Sativas se les atribuye un efecto eufórico y enérgico, mientras que a las Indicas se les conoce por un efecto corporal relajante y que induce al sueño.

Medicinalmente, la cannabis Sativa dominante se suele utilizar para:

  • Producir un efecto eufórico, enérgico y cerebral, que se experimenta tanto en la mente como en el cuerpo.
  • El tratamiento de las náuseas (por ejemplo, aquellas causadas por la quimioterapia o medicamentos para el VIH/SIDA).
  • La estimulación del apetito.
  • Las migrañas.
  • La depresión.
  • El dolor crónico y síntomas similares.

 

Medicinalmente, la cannabis Indica dominante se suele utilizar para:

  • Lograr un efecto sedante (sensación de «colocón»).
  • Proporcionar una sensación centrada en el cuerpo, que posee un efecto relajante a medida que se reduce la tensión muscular.
  • Tratar espasmos y temblores musculares (por ejemplo, los causados por la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson).
  • Aliviar el dolor crónico.
  • Tratar la rigidez y la inflamación artrítica y reumática.
  • Reducir el insomnio, la ansiedad y afecciones relacionadas.

Según su contenido de Cannabinoides: THC – CBD.

Los cannabinoides son compuestos químicos que actúan sobre el Sistema Endocannabinoide (SEC) presentes en todos los mamíferos incluyendo, por supuesto, a los seres humanos. El SEC regula los sistemas corporales para mantener la homeostasis: el estado de equilibrio necesario para funcionar correctamente. Nosotros producimos nuestros propios cannabinoides para regular distintos procesos y se conocen como endocannabinoides. En las plantas de cannabis se han logrado identificar al menos 113 cannabinoides y estos se conocen como fitocannabinoides.

Los fitocannabinoides más conocidos y estudiados son el THC el cual es responsable del efecto psicoactivo y el CBD relacionado a un efecto más corporal y con poco o nulo efecto psicoactivo. Además, el CBD ayuda a contrarrestar posibles efectos adversos del THC, como la ansiedad; por lo que es más buscado por los consumidores medicinales.

La mayoría de los bancos de semillas nos entregan información del porcentaje de THC y CBD presente en cada variedad. Esto puede resultar muy útil cuando se busca la predominancia de un determinado cannabinoide. Aunque, también lo es en caso contrario, si lo que se busca es una cantidad equilibrada y muy parecida de ambos compuestos.

Según el tipo de semilla: fotodependiente o autofloreciente.

Es importante conocer la diferencia entre estos tipos de semillas para elegir la que mejor se adapte a nuestro entorno de cultivo. El ciclo de cultivo se divide en fase de crecimiento y fase de floración, pero ambos tipos de semillas tienen su propia manera de comportarse durante su cultivo.

Las plantas fotodependientes o fotoperiodicas, como su nombre sugiere dependen de la cantidad de horas de luz diarias para entrar en la fase de floración. En el exterior, el cannabis crecerá de primavera a verano e iniciará su proceso de floración en otoño, cuando las horas de luz se reducen y las noches se hacen más largas. En interior podremos imitar estas condiciones controlando la cantidad de horas de luz que mantendremos encendidas nuestras lámparas. Durante la fase de crecimiento, mantendremos fotoperiodo de 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad y para inducir la floración en nuestro cultivo, entonces cambiaremos el fotoperiodo a 12/12, y en respuesta la planta incrementará su producción de hormonas de floración para dar paso a su siguiente fase.

En el caso de las plantas autoflorecientes, su ciclo de vida depende de su genética, independientemente de la cantidad de horas de luz que le demos, sin embargo, se recomienda dar la mayor cantidad de luz que podamos ofrecer para incrementar la cosecha. En exterior, se recomienda cultivar durante las épocas donde haya mayor cantidad de horas de luz, esto sucede a finales de primavera e inicio del verano. En interior, se recomienda un fotoperiodo de 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad o 20/4 durante todo su cultivo.

Durante la fase floración es cuando veremos las ventajas y desventajas de elegir un tipo de semilla u otro. Si vamos a cultivar en el patio de una casa o en el balcón de un departamento, es muy probable que no podamos garantizar oscuridad absoluta por lo que sería mejor elegir plantas autoflorecientes ya que no se verán afectadas por la contaminación lumínica, pero si vamos a cultivar a un armario o habitación, donde podamos controlar la iluminación, entonces podríamos sacar más provecho de las plantas fotodependientes.

Dependiendo de nuestras condiciones particulares de cultivo debemos elegir el tipo de semilla que más nos convenga.

Tiempo de cultivo

Dependiendo del tipo de semilla esta información se interpreta de 2 maneras.

En el caso de las semillas fotodependientes el banco de semilla nos informará el tiempo de floración (en días o semanas) y nos permitirá tener una referencia de  cuándo podremos cosechar una vez que se ha iniciado el proceso de floración. Por ejemplo, podemos tener una planta en crecimiento por 4 semanas y realizar el cambio de fotoperiodo, a partir de ese momento se tomará en cuenta el tiempo de floración que nos indica el banco.

En el caso de las semillas autoflorecientes el banco nos informará el tiempo de cultivo desde que germinamos la semilla hasta su cosecha.Su ciclo completo de cultivo puede ser de 8 a 12 semanas, salvo algunos casos que pueden llegar incluso a 14 semanas.

Con estos aspectos en mente, podemos tener más claridad al momento de comenzar a buscar la semilla que vamos a cultivar.

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